El principal problema de esta crisis es que hemos pasado de un estado de exceso de confianza a la desconfianza absoluta. El grifo del crédito, antaño abundante y generoso, se torna roñoso y cicatero. Los tipos suben, lo que repercute en los préstamos de familias y empresas que están siendo llevadas a una situación económica insostenible. Si los bancos no se fían unos de otros ¿por qué deberíamos fiarnos nosotros de ellos? Continuar leyendo »