La subida del Euríbor y las hipotecas mantiene unidas a parejas que quieren divorciarse y no pueden asumir los gastos de una vida por separado.

“No te quiero. No me voy a preocupar por ti ni a preguntarte qué tal te ha ido el día. No voy a cuidar los detalles. No voy a hacer la convivencia placentera y agradable. No te voy a mimar ni a acariciar…ni tan siquiera te voy a rozar. No creo en nosotros como pareja ni muchísimo menos en nuestro amor. Te aguanto porque divorciarnos es muy caro”. Continuar leyendo »